Iglesias Cristianas de Dios

 

[099]

 

 

 

 

 

 

El Significado del Lavamiento de Pies [099]

(Edición 2.0 19950401-19990130)

 

 

Junto con el estudio El Significado del Pan y el Vino [100], éste trata sobre el significado de los elementos de la Cena del Señor, la cual constituye el segundo sacramento de la Iglesia. El lavado de los pies significa el poner a un lado la vida del Mesías.

 

 

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(Derechos de propiedad literaria ã 1995 Ben Johnston, 1999 Ed.Wade Cox)

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El Significado del Lavamiento de Pies [099]

 


Es apropiado en esta época del año que pensemos profundamente en la Pascua. Este sermón cubre los aspectos de la ceremonia del lavado de los pies. ¿Dónde empezar? Todos han observado el hecho que es natural en el ser humano que cuando una actividad en particular tiene éxito se dice “estupendo” y no se piensa más al respecto. Pero si falla, uno se empieza a preguntar “¿Por qué?” y, al hacerlo, se aprende. Pablo estaba haciendo justamente eso.

 

El apóstol Pablo escribió a la iglesia de Corinto y esa carta se conserva en la Biblia para que nosotros aprendamos y nos corrijamos. Pablo había establecido la iglesia de Corinto unos cuantos años antes y la carta parece haber sido escrita justo antes de la Pascua. Corinto estaba teniendo problemas con actitudes que estaban directamente relacionadas con las religiones paganas de las cuales su gente provenía.

 

Como iglesia joven, nosotros podemos tener problemas similares. Meditar sobre algunos de los puntos en esa carta nos ayudará a mejorar nuestro entendimiento y hacer más significativa la próxima Pascua. Egoísmo, orgullo, ambición – el síndrome “Yo soy”- lo resume todo. Esto evidentemente había crecido fuera de proporciones en Corinto y se manifestó en la Cena del Señor.

 

En 1 Corintios 11:17-22, leemos lo que Pablo dijo.

 

1Corintios 11:17-22 17 Al anunciaros esto que sigue, no os alabo, porque no os congregáis para lo mejor, sino para lo peor. 18 En primer lugar, cuando os reunís como iglesia, oigo que hay entre vosotros divisiones; y en parte lo creo. 19 Es preciso que entre vosotros haya divisiones, para que se pongan de manifiesto entre vosotros los que son aprobados. 20 Cuando, pues, os reunís vosotros, eso no es comer la cena del Señor. 21 Al comer, cada uno se adelanta a tomar su propia cena; y mientras uno tiene hambre, otro se embriaga. 22 Pues qué, ¿no tenéis casas en que comáis y bebáis? ¿O menospreciáis la iglesia de Dios, y avergonzáis a los que no tienen nada? ¿Qué os diré? ¿Os alabaré? En esto no os alabo. (RV)

 

Parece que cuando ellos estaban reunidos para la Cena del Señor, la Iglesia de Corintia se comportaba como en un festival pagano, ocasionando el comentario de Pablo con relación a poderío personal – glotonería y embriaguez. El significado espiritual y simbolismo del pan y el vino se estaban pasando por alto por completo.

 

Con la sabiduría de la retrospectiva, se puede ver que el problema de la Iglesia se inició por no entender el significado de la ceremonia de lavado de pies, en la cual Jesús enseñó a sus discípulos a hacerla antes de comer el pan y el vino. Juan nos da una clara figura del momento. Por favor ver Juan 13:1-17.

 

Juan 13:1-17 1 Antes de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que su hora había llegado para que pasara de este mundo al Padre, como había amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el fin. 2 Y cuando cenaban, como el diablo ya había puesto en el corazón de Judas Iscariote hijo de Simón que lo entregara, 3 sabiendo Jesús que el Padre le había dado todas las cosas en las manos, y que había salido de Dios y a Dios iba, 4 se levantó de la cena, se quitó su manto y, tomando una toalla, se la ciñó.  5 Luego puso agua en una vasija y comenzó a lavar los pies de los discípulos y a secarlos con la toalla con que estaba ceñido. 6 Cuando llegó a Simón Pedro, este le dijo: Señor, ¿tú me lavarás los pies? 7 Respondió Jesús y le dijo: Lo que yo hago, tú no lo comprendes ahora, pero lo entenderás después. 8 Pedro le dijo: No me lavarás los pies jamás. Jesús le respondió: Si no te lavo, no tendrás parte conmigo. 9 Le dijo Simón Pedro: Señor, no solo mis pies, sino también las manos y la cabeza. 10 Jesús le dijo: El que está lavado no necesita sino lavarse los pies, pues está todo limpio; y vosotros limpios estáis, aunque no todos. 11 Él sabía quién lo iba a entregar; por eso dijo: No estáis limpios todos. 12 Así que, después que les lavó los pies, tomó su manto, volvió a la mesa y les dijo: ¿Sabéis lo que os he hecho? 13 Vosotros me llamáis Maestro y Señor, y decís bien, porque lo soy. 14 Pues si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavaros los pies los unos a los otros, 15 porque ejemplo os he dado para que, como yo os he hecho, vosotros también hagáis. 16 De cierto, de cierto os digo: El siervo no es mayor que su señor, ni el enviado es mayor que el que lo envió. 17 Si sabéis estas cosas, bienaventurados sois si las hacéis. (RV)

 

El lavarse los pies para nosotros es un asunto personal y la ceremonia donde nos lavan los pies es un hecho inusual. Pero en el mundo antiguo, era parte de dar la bienvenida y hospitalidad y se practicaba a todo nivel social. La gente usaba sandalias y nada, en consecuencia, sus pies se ensuciaban de lodo y mugre.

 

En las casas con dinero, había un sirviente de menor rango que realizaba esas tareas. Es exactamente como limpiarse los pies en la entrada de la casa, o como algunos europeos hacen, sacarse los zapatos y dejarlos fuera.

 

Cuando Jesús cogió una toalla y empezó a lavar los pies de sus discípulos, era algo que no esperaban. Ahí estaba su maestro lavándoles los pies. Jesús quiso hacerlo como ejemplo de la clase de actitud que nosotros debemos tener. Es un acto de humildad.

 

Los discípulos pasaron mucho tiempo preguntándose quien de ellos tendría ese y ese trabajo en el Reino, tal como lo evidencia Marcos en 10:35-45.

 

Marcos 10:35-45 35 Entonces Jacobo y Juan, hijos de Zebedeo, se le acercaron y le dijeron: Maestro, queremos que nos concedas lo que vamos a pedirte. 36 Él les preguntó: ¿Qué queréis que os haga? 37 Ellos le contestaron: Concédenos que en tu gloria nos sentemos el uno a tu derecha y el otro a tu izquierda. 38 Entonces Jesús les dijo: No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber del vaso que yo bebo, o ser bautizados con el bautismo con que yo soy bautizado? 39 Ellos respondieron: Podemos. Jesús les dijo: A la verdad, del vaso que yo bebo beberéis, y con el bautismo con que yo soy bautizado seréis bautizados; 40 pero el sentaros a mi derecha y a mi izquierda no es mío darlo, sino a aquellos para quienes está preparado. 41 Cuando lo oyeron los diez, comenzaron a enojarse contra Jacobo y contra Juan.  42 Pero Jesús, llamándolos, les dijo: Sabéis que los que son tenidos por gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas, y sus grandes ejercen sobre ellas potestad. 43 Pero no será así entre vosotros, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros, será vuestro servidor; 44 y el que de vosotros quiera ser el primero, será siervo de todos, 45 porque el Hijo del hombre no vino para ser servido, sino para servir y para dar su vida en rescate por todos. (RV)

 

Pensamientos sobre el Reino llenos de ambición egoísta dominaban las mentes de los discípulos. Otro ejemplo nos da Lucas 22:24-27.

 

Lucas 22:24-27 24 Hubo también entre ellos una discusión sobre quién de ellos sería el mayor. 25 Pero él les dijo: Los reyes de las naciones se enseñorean de ellas, y los que sobre ellas tienen autoridad son llamados bienhechores; 26 pero no así vosotros, sino que el mayor entre vosotros sea como el más joven, y el que dirige, como el que sirve, 27 pues, ¿cuál es mayor, el que se sienta a la mesa o el que sirve? ¿No es el que se sienta a la mesa? Pero yo estoy entre vosotros como el que sirve. (RV)

 

En su cultura, el servicio y la humildad eran detestados – como atributos de buenos esclavos. Mostrar humildad era una debilidad. La posición de un hombre en la sociedad era el reflejo de su control e influencia sobre otros. Ver a Jesús, su maestro, realizar el trabajo humilde de lavar los pies, completamente puso al revés su sistema de valores. De la acción de Jesús nosotros vemos que la humildad y el servicio es un requisito para la salvación.

 

Ver Filipenses 2:3-4 y 1 Juan 3:16.

 

Filipenses 2:3-4 3 Nada hagáis por rivalidad o por vanidad; antes bien, con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo. 4 No busquéis vuestro propio provecho, sino el de los demás. (RV)

 

1Juan 3:16 En esto hemos conocido el amor, en que él puso su vida por nosotros; también nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos. (RV)

 

Por lo tanto vemos que no se trata solamente de servicio y humildad, si no también del deseo a entregar nuestras vidas por nuestros hermanos tal y como Cristo lo hizo. Sus actos lo estaban presagiando.

 

Juan 13:6-7 6 Cuando llegó a Simón Pedro, este le dijo: Señor, ¿tú me lavarás los pies? 7 Respondió Jesús y le dijo: Lo que yo hago, tú no lo comprendes ahora, pero lo entenderás después. (RV)

 

Lo que estaba haciendo Cristo está muy claro ahora para nosotros, pero no lo estaba para los apóstoles entonces. Reflexiona en el simbolismo mientras se lee el pasaje de Juan 12:1-8.

 

Juan 12:1-8 1 Seis días antes de la Pascua fue Jesús a Betania, donde estaba Lázaro, el que había estado muerto y a quien había resucitado de los muertos. 2 Y le hicieron allí una cena; Marta servía y Lázaro era uno de los que estaban sentados a la mesa con él. 3 Entonces María tomó una libra de perfume de nardo puro, de mucho precio, y ungió los pies de Jesús y los secó con sus cabellos; y la casa se llenó del olor del perfume. 4 Dijo uno de sus discípulos, Judas Iscariote hijo de Simón, el que lo había de entregar:  5¿Por qué no se vendió este perfume por trescientos denarios y se les dio a los pobres? 6 Pero dijo esto, no porque se preocupara por los pobres, sino porque era ladrón y, teniendo la bolsa, sustraía de lo que se echaba en ella. 7 Entonces Jesús dijo: Déjala, para el día de mi sepultura ha guardado esto.8 A los pobres siempre los tendréis con vosotros, pero a mí no siempre me tendréis. (RV)

 

María ungió los pies de Jesús con aceite costoso que era utilizado para preparar a los muertos para su entierro. Judas Iscariote se queja sobre esa pérdida (el costo del aceite equivalía a un año de salario). Esto fue simbólico de que fuimos comprados y del cumplimiento anual del rito del pan y del vino. Pienso que sería razonable decir, considerando lo que hemos leído, que los apóstoles no querían aceptar la profecía de que su maestro amado moriría pronto.

 

Piense en los pasajes en Juan 13:4, 12. Las acciones y conversación están descritas.

 

Juan 13:4  se levantó de la cena, se quitó su manto y, tomando una toalla, se la ciñó. (RV)

 

Juan fue inspirado en usar la palabra griega “tithenai”, el término usado para “dejar de lado”, cuando estaba describiendo este hecho. En los capítulos 10, 11, 15, 17 y 18, esta palabra es usada para registrar la declaración de Cristo acerca de dejar su vida para las ovejas.

 

Juan 13:12  Así que, después que les lavó los pies, tomó su manto, volvió a la mesa y les dijo: ¿Sabéis lo que os he hecho? (RV)

 

Juan usó el verbo griego “lambenei” (tomar) para describir a Cristo reponiendo su manto.

 

En los capítulos 10, 17 y 18, “lambenei” es usado para describir la autoridad que tiene Cristo para tomar su vida nuevamente. Cristo prefiguraba su sacrificio de sí mismo y resurrección.

 

En los versículos 6-10, se describe la conversación de Pedro con Jesús. Pedro estaba indignado con su maestro porque le quería lavar los pies; y le dijo “No me lavarás los pies jamás”. No le parecía bien a Pedro que su maestro debería lavar sus pies.

 

Jesús le respondió, “Si no te lavo, no tendrás parte conmigo".

 

Al participar en el simbolismo del lavado de pies, renovamos nuestra participación en la resurrección, el ministerio y la herencia de Cristo.

 

Pedro contestó, “Señor, no sólo mis pies, sino también las manos y la cabeza".

 

Jesús le contestó, " El que está lavado no necesita sino lavarse los pies, pues está todo limpio; y vosotros limpios estáis, aunque no todos". Por que Jesús sabía que Judas lo traicionaría.

 

Cristo decía que luego de haber sido lavado en las aguas del bautismo, nuestros pecados antes del arrepentimiento habían sido perdonados y no necesitaríamos bautizarnos cada vez que pecásemos. Pero el pecado que cometamos y nuestra necesidad de una limpieza normal está simbolizada por nuestros pies sucios – ensuciados en nuestros viajes, en nuestro deseo de caminar por el camino de Dios dirigiéndonos hacia el fango. Nos quedamos muy corto aun si seguimos adelante, y necesitamos perdón.

 

Tomar parte en la ceremonia del lavado de pies cada año renueva la limpieza que recibimos en el bautismo y nos dedica otra vez a nuestra conversión.

 

En conclusión, podemos ver que lavarnos los pies unos a otros nos prepara para el pan y el vino. Nos recuerda de la actitud correcta de humildad y arrepentimiento (un arrepentimiento que se profundiza año tras año) que necesitamos tener cuando nos acercamos a Dios; no como los Corintios. Pensemos en quiénes somos, de dónde vinimos y a dónde estamos yendo. La misericordia y el amor de Dios hacia nosotros prepararán una actitud digna para tomar los símbolos del pan y del vino.

 

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