Iglesias Cristianas de Dios

 

[252]

 

 

 

 

 

 

 

El Primer Gran Mandamiento

 

(Edición 2.0 19981005-19990607-20120603)

 

 

La Ley consiste de dos Mandamientos. Estos Dos Grandes Mandamientos forman la base de toda la ley y el testimonio de los profetas, incluyendo a Jesús Cristo, escritos en lo que se entiende como la Biblia. El Primer Gran Mandamiento se escribe así: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu fuerza y el Segundo Gran Mandamiento es semejante a éste: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.

 

 

 

Christian Churches of God

PO Box 369, WODEN ACT 2606, AUSTRALIA

 

Correo electrónico: secretary@ccg.org

 

 

 

(Derechos de propiedad literaria © 1998, 1999, 2012 Wade Cox)

(rev. 2012)

 

 

Este artículo puede copiarse libremente y distribuirse con tal de que se copie en total sin alteraciones o tachaduras. Deben ser incluidos el nombre del publicador y dirección y el aviso de derechos de propiedad literaria. Ningún cargo puede reclutarse en los destinatarios de copias distribuidas. Las citas breves pueden ser incluidas en artículos críticos y revisiones sin abrir brecha en los derechos de propiedad literaria.

 

Este artículo está disponible de la página de Tejido Ancha Mundial:
http://www.logon.org y http://www.ccg.org

 

 

 

El Primer Gran Mandamiento

 


Introducción

La comprensión de la Ley y su intento ha tenido un énfasis variable a través del tiempo. Parece haber sido un cambio en la perspectiva con el paso del tiempo, de tal forma que la ley se ve en una hilera a capas de énfasis diferentes. Hablando en términos generales, los primeros profetas parecen ver la ley principalmente en términos de justicia social. Los profetas posteriores podrían reflejar un interés por la liturgia y las funciones sacerdotales. Algunos están preocupados por el juicio profético y la restauración de Israel a la Ley. El así llamado Nuevo Testamento se enfoca en la cuestión de la autoridad Mesiánica y la continuación de la Ley en contraste con el nuevo método de veredictos rabínicos. El Evangelio Cóptico de Thomas es introducido por una pregunta que forma el enfoque de todo el mensaje. La suposición de los tiempos fue, qué tan a menudo orar, cuándo ayunar, y la cantidad cedida para limosnas. Todas estas capas se retienen y se recapitulan en el Corán formando un círculo completo y regresando a un énfasis en justicia social.

 

Cualquier detalle de la ley requiere un examen del énfasis de las variadas escrituras a través del tiempo y el intento de la legislación original. Una cosa es muy importante y eso es que Cristo no quitó una jota o una tilde, un punto o coma, de la ley. Como nosotros vemos, el mensaje entero de los registros bíblicos ha estado preocupado en traer a los hombres a amar, y por lo tanto, obedecer Dios y amar a su prójimo.

 

En los mandamientos, por un análisis de las leyes de Dios, vemos la explicación coherente del mensaje de la Biblia desarrollado con el tiempo. La ley de Dios es la misma ahora y siempre ha sido. Todos los problemas y preocupaciones con respecto a la liturgia y pureza y limosnas y la base de la fe son todas contestadas por propia exposición a la lectura de la ley suministrada cada siete años y atrincherados dentro de ella.

 

Nosotros veremos que no somos salvados guardando la ley. Nosotros somos salvados por la gracia. Sin el Espíritu Santo, no podríamos guardar la ley como la tribu de Judá y las naciones Gentiles han ampliamente demostrado durante los pasados tres mil años. Nosotros guardamos la ley porque estamos obligados a hacerlo en nuestro amor y obediencia a Dios. Siempre fue planeado que nosotros lo hiciéramos así, sólo los sacerdotes de este mundo han enseñado de otro modo o torcido las leyes de Dios y Su calendario para que ellas no puedan ser guardadas correctamente.

 

La Cristiandad prevaleciente moderna enseña que la ley de Dios se clavó en la cruz, de una interpretación errónea de Colosenses 2:14-15. Era el pagaré de nuestra deuda bajo la ley, el cheirographon que se clavó a la cruz, no la Ley misma de Dios. La forma romana de lo que llegó a ser llamada Cristiandad trató de asignar a Cristo a una forma del sistema pagano antiguo y poner ese sistema en la existente estructura política greco-romana. Para hacerlo, tenían que minar y destruir todo el sistema bíblico sin realmente parecer destruirlo. Así la ficción del NT y la eliminación de la Ley de Dios nació. El reemplazo del Calendario de la Biblia ocurrió. El Calendario de Dios y Su sistema de adoración fueron substituidos por el Calendario Pagano de los Cultos al Sol y por el sistema de la Navidad y de las Pascuas Floridas (Easter).

 

Los romanos unieron la religión al imperio y cuando eso fue destruido, ellos hicieron una imagen a la bestia teniendo control de las entidades nacionales al mando del sistema religioso donde previamente había sido el propio imperio. Esto sólo podría ser hecho usando la forma completamente modificada del sistema religioso como las leyes existentes de Dios estuvieran completamente opuestas al sistema político y religioso greco-romano bajo el dios Trino. Esa falsa religión y ese sistema político todavía están funcionando, y Europa se ha comprometido a darle fuerza. Eso cambiará en un futuro no demasiado distante.

 

Es nuestra tarea como expresamente proveyó bajo la Ley de Dios, en leer y explicar la ley. Haciendo esto, nosotros miramos lo que será restituido en el largo período bajo el Mesías. Si nosotros hubiéramos hecho esto continuamente, no nos hubiéramos extraviado en primer lugar, y nuestra historia habría sido diferente.

 

Los Mandamientos en Legislación

Contrariamente al mito popular, la Ley de Dios y los Mandamientos están en existencia, en su totalidad, desde el principio. Esto es demostrado en los estudios La Doctrina del Pecado Original, Parte 1: El Jardín del Edén [246] y La Doctrina del Pecado Original, Parte 2: Las Generaciones de Adán [248]. El concepto de una Ley Noahide anterior al Sinaí, es una ficción del Judaísmo rabínico posterior. La comprensión y el temor de Dios estaban en Israel desde Adán hasta los Patriarcas, y en Egipto, como vemos en el ejemplo de las parteras (Éx. 1:17-21).

 

Y Dios habló a Sus siervos los profetas y sobre todo a Moisés a través del Ángel de Yahovah (vea el artículo El Ángel de JHVH [024]).

 

Éxodo 3:2-22 Y se le apareció el Ángel de Jehová en una llama de fuego en medio de una zarza; y él miró, y vio que la zarza ardía en fuego, y la zarza no se consumía. 3 Entonces Moisés dijo: Iré yo ahora y veré esta grande visión, por qué causa la zarza no se quema. 4 Viendo Jehová que él iba a ver, lo llamó Dios de en medio de la zarza, y dijo: ¡Moisés, Moisés! Y él respondió: Heme aquí. 5 Y dijo: No te acerques; quita tu calzado de tus pies, porque el lugar en que tú estás, tierra santa es. 6 Y dijo: Yo soy el Dios de tu padre, Dios de Abraham, Dios de Isaac, y Dios de Jacob. Entonces Moisés cubrió su rostro, porque tuvo miedo de mirar a Dios. 7 Dijo luego Jehová: Bien he visto la aflicción de mi pueblo que está en Egipto, y he oído su clamor a causa de sus exactores; pues he conocido sus angustias, 8 y he descendido para librarlos de mano de los egipcios, y sacarlos de aquella tierra a una tierra buena y ancha, a tierra que fluye leche y miel, a los lugares del cananeo, del heteo, del amorreo, del ferezeo, del heveo y del jebuseo. 9 El clamor, pues, de los hijos de Israel ha venido delante de mí, y también he visto la opresión con que los egipcios los oprimen. 10 Ven, por tanto, ahora, y te enviaré a Faraón, para que saques de Egipto a mi pueblo, los hijos de Israel. 11 Entonces Moisés respondió a Dios: ¿Quién soy yo para que vaya a Faraón, y saque de Egipto a los hijos de Israel? 12 Y él respondió: Ve, porque yo estaré contigo; y esto te será por señal de que yo te he enviado: cuando hayas sacado de Egipto al pueblo, serviréis a Dios sobre este monte. 13 Dijo Moisés a Dios: He aquí que llego yo a los hijos de Israel, y les digo: El Dios de vuestros padres me ha enviado a vosotros. Si ellos me preguntaren: ¿Cuál es su nombre?, ¿Qué les responderé? 14 Y respondió Dios a Moisés: YO SOY EL QUE SOY. Y dijo: Así dirás a los hijos de Israel: YO SOY me envió a vosotros. 15 Además dijo Dios a Moisés: Así dirás a los hijos de Israel: Jehová, el Dios de vuestros padres, el Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacob, me ha enviado a vosotros. Este es mi nombre para siempre; con él se me recordará por todos los siglos. 16 Ve, y reúne a los ancianos de Israel, y diles: Jehová, el Dios de vuestros padres, el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, me apareció diciendo: En verdad os he visitado, y he visto lo que se os hace en Egipto; 17 y he dicho: Yo os sacaré de la aflicción de Egipto a la tierra del cananeo, del heteo, del amorreo, del ferezeo, del heveo y del jebuseo, a una tierra que fluye leche y miel. 18 Y oirán tu voz; e irás tú, y los ancianos de Israel, al rey de Egipto, y le diréis: Jehová el Dios de los hebreos nos ha encontrado; por tanto, nosotros iremos ahora camino de tres días por el desierto, para que ofrezcamos sacrificios a Jehová nuestro Dios. 19 Más yo sé que el rey de Egipto no os dejará ir sino por mano fuerte. 20 Pero yo extenderé mi mano, y heriré a Egipto con todas mis maravillas que haré en él, y entonces os dejará ir. 21 Y yo daré a este pueblo gracia en los ojos de los egipcios, para que cuando salgáis, no vayáis con las manos vacías; 22 sino que pedirá cada mujer a su vecina y a su huésped a alhajas de plata, alhajas de oro, y vestidos, los cuales pondréis sobre vuestros hijos y vuestras hijas; y despojaréis a Egipto. (RV)

 

YO SOY LO QUE SOY es 'eyeh 'asher 'eyeh o YO SERE EN LO QUE YO ME VOLVERÉ (vea n. a Oxford Annotated RSV). El Único y Verdadero Dios que sólo es inmortal (vea Juan 17:3; 1Juan 5:20; 1Tim. 6:16), El Altísimo (Elyon) (Deut. 32:8), ELOAH (vea Esdras 4:24-7:26; Prov. 30:4-5) debió extenderse a sí mismo para llegar a ser Dios como ELOHIM. Y esta capacidad Él la dio a Sus Hijos (Salmo 82:1,6).

 

Él ungió a Su hijo espiritual como Elohim,

 

Salmo 45:6-7 Tu trono, oh Dios, es eterno y para siempre; Cetro de justicia es el cetro de tu reino. 7 Has amado la justicia y aborrecido la maldad; Por tanto, te ungió Dios, el Dios tuyo, Con óleo de alegría más que a tus compañeros. (RV)

 

Y lo envió a la humanidad.

 

Hebreos 1:8-9 Mas del Hijo dice: Tu trono, oh Dios, por el siglo del siglo; Cetro de equidad es el cetro de tu reino. 9 Has amado la justicia, y aborrecido la maldad, Por lo cual te ungió Dios, el Dios tuyo, Con óleo de alegría más que a tus compañeros. (RV)

 

Esto fue hecho para que ellos también pudieran llegar a ser ELOHIM

 

Salmo 82:1-6  Dios está en la reunión de los dioses; En medio de los dioses juzga. 2 ¿Hasta cuándo juzgaréis injustamente, Y aceptaréis las personas de los impíos? Selah 3 Defended al débil y al huérfano; Haced justicia al afligido y al menesteroso. 4 Librad al afligido y al necesitado; Libradlo de mano de los impíos. 5 No saben, no entienden, Andan en tinieblas; Tiemblan todos los cimientos de la tierra. 6 Yo dije: Vosotros sois dioses, Y todos vosotros hijos del Altísimo; (RV)

 

Eloah le dio la nación de Israel a Su hijo como su posesión, como Yahovah de Israel.

 

Deuteronomio 32:8-9 Cuando el Altísimo hizo heredar a las naciones, Cuando hizo dividir a los hijos de los hombres, Estableció los límites de los pueblos Según el número de los hijos de Israel. 9 Porque la porción de Jehová [Yahovah] es su pueblo; Jacob la heredad que le tocó. (RSV)

 

Los hombres se volverán ELOHIM; la Escritura no puede ser quebrantada (Juan 10:34-35). Dios habló a los hombres a través de Sus siervos los profetas.

 

Éxodo 4:1-10  Entonces Moisés respondió diciendo: He aquí que ellos no me creerán, ni oirán mi voz; porque dirán: No te ha aparecido Jehová. 2 Y Jehová dijo: ¿Qué es eso que tienes en tu mano? Y él respondió: Una vara. 3 El le dijo: Échala en tierra. Y él la echó en tierra, y se hizo una culebra; y Moisés huía de ella. 4 Entonces dijo Jehová a Moisés: Extiende tu mano, y tómala por la cola. Y él extendió su mano, y la tomó, y se volvió vara en su mano. 5 Por esto creerán que se te ha aparecido Jehová, el Dios de tus padres, el Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacob. 6 Le dijo además Jehová: Mete ahora tu mano en tu seno. Y él metió la mano en su seno; y cuando la sacó, he aquí que su mano estaba leprosa como la nieve. 7 Y dijo: Vuelve a meter tu mano en tu seno. Y él volvió a meter su mano en su seno; y al sacarla de nuevo del seno, he aquí que se había vuelto como la otra carne. 8 Si aconteciere que no te creyeren ni obedecieren a la voz de la primera señal, creerán a la voz de la postrera. 9 Y si aún no creyeren a estas dos señales, ni oyeren tu voz, tomarás de las aguas del río y las derramarás en tierra; y se cambiarán aquellas aguas que tomarás del río y se harán sangre en la tierra. 10 Entonces dijo Moisés a Jehová: ¡Ay, Señor! nunca he sido hombre de fácil palabra, ni antes, ni desde que tú hablas a tu siervo; porque soy tardo en el habla y torpe de lengua. (RV)

 

Éxodo 4:29 Y fueron Moisés y Aarón, y reunieron a todos los ancianos de los hijos de Israel. (RV)

[Nota: la secuencia del Éxodo contenida en Éxodo capítulos 5-10 y los textos relevantes para la ley están contenidos en la sección apropiada.]

 

Dios, como Eloah, puso a Sus mensajeros, espirituales y físicos, como elohim sobre las personas.

 

Éxodo 7:1 Jehová dijo a Moisés: Mira, yo te he constituido dios para Faraón, y tu hermano Aarón será tu profeta. (RV)

 

Desde este tiempo, Dios actuaría para redimir el planeta a través de Su pueblo Israel bajo Su hijo. Este ser, como un espíritu, llevó Su nombre Yahovah, ejerciendo así la autoridad de Dios y hablándole al mundo a través de los profetas. Él vino después como carne y sangre en obediencia a Dios.

 

Éxodo 11:1-10  Jehová dijo a Moisés: Una plaga traeré aún sobre Faraón y sobre Egipto, después de la cual él os dejará ir de aquí; y seguramente os echará de aquí del todo. 2 Habla ahora al pueblo, y que cada uno pida a su vecino, y cada una a su vecina, alhajas de plata y de oro. 3 Y Jehová dio gracia al pueblo en los ojos de los egipcios. También Moisés era tenido por gran varón en la tierra de Egipto, a los ojos de los siervos de Faraón, y a los ojos del pueblo. 4 Dijo, pues, Moisés: Jehová ha dicho así: A la medianoche yo saldré por en medio de Egipto, 5 y morirá todo primogénito en tierra de Egipto, desde el primogénito de Faraón que se sienta en su trono, hasta el primogénito de la sierva que está tras el molino, y todo primogénito de las bestias. 6 Y habrá gran clamor por toda la tierra de Egipto, cual nunca hubo, ni jamás habrá. 7 Pero contra todos los hijos de Israel, desde el hombre hasta la bestia, ni un perro moverá su lengua, para que sepáis que Jehová hace diferencia entre los egipcios y los israelitas. 8 Y descenderán a mí todos estos tus siervos, e inclinados delante de mí dirán: Vete, tú y todo el pueblo que está debajo de ti; y después de esto yo saldré. Y salió muy enojado de la presencia de Faraón. 9 Y Jehová dijo a Moisés: Faraón no os oirá, para que mis maravillas se multipliquen en la tierra de Egipto. 10 Y Moisés y Aarón hicieron todos estos prodigios delante de Faraón; pues Jehová había endurecido el corazón de Faraón, y no envió a los hijos de Israel fuera de su país. (RV)

 

Dios usó a Israel para realizar maravillas, y para mostrar Su poder sobre las naciones y el ejército caído.

 

Éxodo 14:1-31  Habló Jehová a Moisés, diciendo: 2 Di a los hijos de Israel que den la vuelta y acampen delante de Pi-hahirot, entre Migdol y el mar hacia Baal-zefón; delante de él acamparéis junto al mar. 3 Porque Faraón dirá de los hijos de Israel: Encerrados están en la tierra, el desierto los ha encerrado. 4 Y yo endureceré el corazón de Faraón para que los siga; y seré glorificado en Faraón y en todo su ejército, y sabrán los egipcios que yo soy Jehová. Y ellos lo hicieron así. 5 Y fue dado aviso al rey de Egipto, que el pueblo huía; y el corazón de Faraón y de sus siervos se volvió contra el pueblo, y dijeron: ¿Cómo hemos hecho esto de haber dejado ir a Israel, para que no nos sirva? 6 Y unció su carro, y tomó consigo su pueblo; 7 y tomó seiscientos carros escogidos, y todos los carros de Egipto, y los capitanes sobre ellos. 8 Y endureció Jehová el corazón de Faraón rey de Egipto, y él siguió a los hijos de Israel; pero los hijos de Israel habían salido con mano poderosa. 9 Siguiéndolos, pues, los egipcios, con toda la caballería y carros de Faraón, su gente de a caballo, y todo su ejército, los alcanzaron acampados junto al mar, al lado de Pi-hahirot, delante de Baal-zefón. 10 Y cuando Faraón se hubo acercado, los hijos de Israel alzaron sus ojos, y he aquí que los egipcios venían tras ellos; por lo que los hijos de Israel temieron en gran manera, y clamaron a Jehová. 11 Y dijeron a Moisés: ¿No había sepulcros en Egipto, que nos has sacado para que muramos en el desierto? ¿Por qué has hecho así con nosotros, que nos has sacado de Egipto? 12 No es esto lo que te hablamos en Egipto, diciendo: ¿Déjanos servir a los egipcios? Porque mejor nos fuera servir a los egipcios, que morir nosotros en el desierto. 13 Y Moisés dijo al pueblo: No temáis; estad firmes, y ved la salvación que Jehová hará hoy con vosotros; porque los egipcios que hoy habéis visto, nunca más para siempre los veréis. 14 Jehová peleará por vosotros, y vosotros estaréis tranquilos. 15 Entonces Jehová dijo a Moisés: ¿Por qué clamas a mí? Di a los hijos de Israel que marchen. 16 Y tú alza tu vara, y extiende tu mano sobre el mar, y divídelo, y entren los hijos de Israel por en medio del mar, en seco. 17 Y he aquí, yo endureceré el corazón de los egipcios para que los sigan; y yo me glorificaré en Faraón y en todo su ejército, en sus carros y en su caballería; 18 y sabrán los egipcios que yo soy Jehová, cuando me glorifique en Faraón, en sus carros y en su gente de a caballo. 19 Y el ángel de Dios que iba delante del campamento de Israel, se apartó e iba en pos de ellos; y asimismo la columna de nube que iba delante de ellos se apartó y se puso a sus espaldas, 20 e iba entre el campamento de los egipcios y el campamento de Israel; y era nube y tinieblas para aquéllos, y alumbraba a Israel de noche, y en toda aquella noche nunca se acercaron los unos a los otros. 21 Y extendió Moisés su mano sobre el mar, e hizo Jehová que el mar se retirase por recio viento oriental toda aquella noche; y volvió el mar en seco, y las aguas quedaron divididas. 22 Entonces los hijos de Israel entraron por en medio del mar, en seco, teniendo las aguas como muro a su derecha y a su izquierda. 23 Y siguiéndolos los egipcios, entraron tras ellos hasta la mitad del mar, toda la caballería de Faraón, sus carros y su gente de a caballo. 24 Aconteció a la vigilia de la mañana, que Jehová miró el campamento de los egipcios desde la columna de fuego y nube, y trastornó el campamento de los egipcios, 25 y quitó las ruedas de sus carros, y los trastornó gravemente. Entonces los egipcios dijeron: Huyamos de delante de Israel, porque Jehová pelea por ellos contra los egipcios. 26 Y Jehová dijo a Moisés: Extiende tu mano sobre el mar, para que las aguas vuelvan sobre los egipcios, sobre sus carros, y sobre su caballería. 27 Entonces Moisés extendió su mano sobre el mar, y cuando amanecía, el mar se volvió en toda su fuerza, y los egipcios al huir se encontraban con el mar; y Jehová derribó a los egipcios en medio del mar. 28 Y volvieron las aguas, y cubrieron los carros y la caballería, y todo el ejército de Faraón que había entrado tras ellos en el mar; no quedó de ellos ni uno. 29 Y los hijos de Israel fueron por en medio del mar, en seco, teniendo las aguas por muro a su derecha y a su izquierda. 30 Así salvó Jehová aquel día a Israel de mano de los egipcios; e Israel vio a los egipcios muertos a la orilla del mar. 31 y vio Israel aquel grande hecho que Jehová ejecuto contra los egipcios; y el pueblo temió a Jehová, y creyeron a Jehová y a Moisés su siervo. (RV)

 

Israel fue bautizado en Su servicio en el Mar Rojo. Él se volvió el objeto de su adoración, y el centro de su culto, para que ellos pudieran volverse Sus escogidos, y Sus seres extendidos como Elohim, como el ángel de Yahovah a su cabeza (Zac. 12:8).

 

Hay diez cánticos de adoración mencionados (vea (1) Éxodo 15:1-19; (2) Núm. 21:17-18; (3) Deut. 32:1-43; (4) Jueces 5:1-31; (5) 1Samuel  2:1-10; (6) 2Samuel 22:1-51 (7) Lucas 1:46-55 (8) Lucas 1:68-79; (9) Lucas 2:29-32; (10) Apo. 14:3; 15:3). Si el Cántico de Moisés es (Deut. 32:1-43), el segundo cántico (Éxodo 15:1-19) puede ser el Cántico del Cordero, dado que es un cántico de adoración. Estos dos cánticos de Moisés y del Cordero son los que identifican los elegidos en la Restauración (Apo. 15:3-4).

 

Apocalipsis 15:3-4 Y cantan el cántico de Moisés siervo de Dios, y el cántico del Cordero, diciendo: "Grandes y maravillosas son tus obras, Señor Dios Todopoderoso; justos y verdaderos son tus caminos, Rey de los santos [naciones]. 4 ¿Quien no te temerá, oh Señor, y glorificará tu nombre? pues sólo tú eres santo; por lo cual todas las naciones vendrán y te adorarán, porque tus juicios se han manifestado." (RV)

 

(Vea Salmo 86:9-12; Isa. 66:15-16,23; Sof. 2:11; Zac. 14:16-21).

 

Con esta actividad, nosotros restauraremos el poder de los cánticos de gloria de las Estrellas de la Mañana de la fundación del mundo (Job 38:4-7).

 

Job 38:4-7 ¿Dónde estabas tú cuando yo fundaba la tierra? Házmelo saber, si tienes inteligencia. 5 ¿Quién ordenó sus medidas, si lo sabes? ¿O quién extendió sobre ella cordel? 6 ¿Sobre qué están fundadas sus bases? ¿O quién puso su piedra angular, 7 Cuando alababan todas las estrellas del alba, Y se regocijaban todos los hijos de Dios? (RV)

 

Nosotros seremos como Elohim y Dios será nuestro cántico. Nosotros prepararemos una habitación para Él. Él es el Elohim de nuestros padres y nosotros somos Su Templo. El elohim de nuestro elohim nos ha escogido para Su lugar de morada.

 

Éxodo 15:1-19  Entonces cantó Moisés y los hijos de Israel este cántico a Jehová, y dijeron: Cantaré yo a Jehová, porque se ha magnificado grandemente; Ha echado en el mar al caballo y al jinete. 2 Jehová es mi fortaleza y mi cántico, Y ha sido mi salvación. Este es mi Dios, y lo alabaré; Dios de mi padre, y lo enalteceré. 3 Jehová es varón de guerra; Jehová es su nombre. 4 Echó en el mar los carros de Faraón y su ejército; Y sus capitanes escogidos fueron hundidos en el Mar Rojo. 5 Los abismos los cubrieron; Descendieron a las profundidades como piedra. 6 Tu diestra, oh Jehová, ha sido magnificada en poder; Tu diestra, oh Jehová, ha quebrantado al enemigo. 7 Y con la grandeza de tu poder has derribado a los que se levantaron contra ti. Enviaste tu ira; los consumió como a hojarasca. 8 Al soplo de tu aliento se amontonaron las aguas; Se juntaron las corrientes como en un montón; Los abismos se cuajaron en medio del mar. 9 El enemigo dijo: Perseguiré, apresaré, repartiré despojos; Mi alma se saciará de ellos; Sacaré mi espada, los destruirá mi mano. 10 Soplaste con tu viento; los cubrió el mar; Se hundieron como plomo en las impetuosas aguas. 11 ¿Quién como tú, oh Jehová, entre los dioses? ¿Quién como tú, magnífico en santidad, Terrible en maravillosas hazañas, hacedor de prodigios? 12 Extendiste tu diestra; La tierra los tragó. 13 Condujiste en tu misericordia a este pueblo que redimiste; Lo llevaste con tu poder a tu santa morada. 14 Lo oirán los pueblos, y temblarán; Se apoderará dolor de la tierra de los filisteos. 15 Entonces los caudillos de Edom se turbarán; A los valientes de Moab les sobrecogerá temblor; Se acobardarán todos los moradores de Canaán. 16 Caiga sobre ellos temblor y espanto; A la grandeza de tu brazo enmudezcan como una piedra; Hasta que haya pasado tu pueblo, oh Jehová, Hasta que haya pasado este pueblo que tú rescataste. 17 Tú los introducirás y los plantarás en el monte de tu heredad, En el lugar de tu morada, que tú has preparado, oh Jehová, En el santuario que tus manos, oh Jehová, han afirmado. 18 Jehová reinará eternamente y para siempre. 19 Porque Faraón entró cabalgando con sus carros y su gente de a caballo en el mar, y Jehová hizo volver las aguas del mar sobre ellos; mas los hijos de Israel pasaron en seco por en medio del mar. (RV)

 

Israel fue salvado, y por este acto fue plantado en la Montaña de la herencia de Yahovah. Jacob como Israel gobernando domina desde la montaña de Dios (Deut. 32:8). Jacob como Israel (significando "él dominará como Dios") fue colocado por Yahovah en el santuario que sus manos establecieron. De esta manera, nosotros nos volvimos herederos de la unión herederos colectivos con Yahovah, y como co-herederos, nosotros como elohim tomamos su herencia libremente dada como los escogidos de Eloah nuestro Padre (vea Rom. 8:17; Gál. 3:29; Tito 3:7; Heb. 1:14; 6:17; 11:9; Stg. 2:5; 1Pedro 3:7; vea también Mal. 2:10; Heb. 2:11). Nosotros somos hijos de Dios como ellos de la Hueste (Job 1:6; 2:1) y todos santificados bajo un Padre (Mal. 2:10) siendo de un origen con el Mesías (Heb. 2:11) porque él se volvió hijo de Dios en poder de su resurrección de entre los muertos (Rom. 1:4).

 

Pero el pueblo murmuró contra su liberación.

 

Éxodo 15:20-27  Y María la profetisa, hermana de Aarón, tomó un pandero en su mano, y todas las mujeres salieron en pos de ella con panderos y danzas. 21 Y María les respondía: Cantad a Jehová, porque en extremo se ha engrandecido; Ha echado en el mar al caballo y al jinete. 22 E hizo Moisés que partiese Israel del Mar Rojo, y salieron al desierto de Shur; y anduvieron tres días por el desierto sin hallar agua. 23 Y llegaron a Mara, y no pudieron beber las aguas de Mara, porque eran amargas; por eso le pusieron el nombre de Mara. 24 Entonces el pueblo murmuró contra Moisés, y dijo: ¿Qué hemos de beber? 25 Y Moisés clamó a Jehová, y Jehová le mostró un árbol; y lo echó en las aguas, y las aguas se endulzaron. Allí les dio estatutos y ordenanzas, y allí los probó; 26 y dijo: Si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, e hicieres lo recto delante de sus ojos, y dieres oído a sus mandamientos, y guardares todos sus estatutos, ninguna enfermedad de las que envié a los egipcios te enviaré a ti; porque yo soy Jehová tu sanador. 27 Y llegaron a Elim, donde había doce fuentes de aguas, y setenta palmeras; y acamparon allí junto a las aguas (RV)

 

Israel sería sanado de su iniquidad, y sería establecido bajo los doce, y los setenta, quienes los sustentarían y protegerían bajo el Mesías, como ellos hicieron en Elim (ver los artículos Moisés y los Dioses de Egipto [105] y Pentecostés en Sinaí [115]).

 

Pero Dios lo reprendería primero con comida demasiado rica para digerirla.

 

Éxodo 16:9-12  Y dijo Moisés a Aarón: Di a toda la congregación de los hijos de Israel: Acercaos a la presencia de Jehová, porque él ha oído vuestras murmuraciones. 10 Y hablando Aarón a toda la congregación de los hijos de Israel, miraron hacia el desierto, y he aquí la gloria de Jehová apareció en la nube. 11 Y Jehová habló a Moisés, diciendo: 12 Yo he oído las murmuraciones de los hijos de Israel; háblales, diciendo: Al caer la tarde comeréis carne, y por la mañana os saciaréis de pan, y sabréis que yo soy Jehová vuestro Dios. (RV)

 

El Señor los alimentó con maná en el desierto durante cuarenta años. Aquellos que habían rechazado la herencia de Dios murieron. El alimento en el desierto era una sombra de lo que era por venir; esto apuntó a la iglesia, como los elegidos, y el Espíritu Santo como su sustento por cuarenta jubileos. Nosotros no podemos ver a Dios en nuestro estado actual o moriríamos ciertamente. Ningún hombre lo ha visto o en la vida puede verlo. Él sólo es inmortal y mora en luz inaccesible (1Tim. 6:16).

 

Nosotros debemos guardar esto como una conmemoración hasta el Mesías.

 

Éxodo 16:32-36  Y dijo Moisés: Esto es lo que Jehová ha mandado: Llenad un gomer de él, y guardadlo para vuestros descendientes, a fin de que vean el pan que yo os di a comer en el desierto, cuando yo os saqué de la tierra de Egipto. 33 Y dijo Moisés a Aarón: Toma una vasija y pon en ella un gomer de maná, y ponlo delante de Jehová, para que sea guardado para vuestros descendientes. 34 Y Aarón lo puso delante del Testimonio para guardarlo, como Jehová lo mandó a Moisés. 35 Así comieron los hijos de Israel maná cuarenta años, hasta que llegaron a tierra habitada; maná comieron hasta que llegaron a los límites de la tierra de Canaán. 36 Y un gomer es la décima parte de un efa. (RV)

 

Dios asentó las condiciones en las que nosotros heredaríamos esta promesa y nos volveríamos un tesoro peculiar para Él.

 

Éxodo 19:1-25  En el mes tercero de la salida de los hijos de Israel de la tierra de Egipto, en el mismo día llegaron al desierto de Sinaí. 2 Habían salido de Refidim, y llegaron al desierto de Sinaí, y acamparon en el desierto; y acampó allí Israel delante del monte. 3 Y Moisés subió a Dios; y Jehová lo llamó desde el monte, diciendo: Así dirás a la casa de Jacob, y anunciarás a los hijos de Israel: 4 Vosotros visteis lo que hice a los egipcios, y cómo os tomé sobre alas de águilas, y os he traído a mí. 5 Ahora, pues, si diereis oído a mi voz, y guardareis mi pacto, vosotros seréis mi especial tesoro sobre todos los pueblos; porque mía es toda la tierra. 6 Y vosotros me seréis un reino de sacerdotes, y gente santa. Estas son las palabras que dirás a los hijos de Israel. 7 Entonces vino Moisés, y llamó a los ancianos del pueblo, y expuso en presencia de ellos todas estas palabras que Jehová le había mandado. 8 Y todo el pueblo respondió a una, y dijeron: Todo lo que Jehová ha dicho, haremos. Y Moisés refirió a Jehová las palabras del pueblo. 9 Entonces Jehová dijo a Moisés: He aquí, yo vengo a ti en una nube espesa, para que el pueblo oiga mientras yo hablo contigo, y también para que te crean para siempre. Y Moisés refirió las palabras del pueblo a Jehová. 10 Y Jehová dijo a Moisés: Ve al pueblo, y santifícalos hoy y mañana; y laven sus vestidos, 11 y estén preparados para el día tercero, porque al tercer día Jehová descenderá a ojos de todo el pueblo sobre el monte de Sinaí.12 Y señalarás término al pueblo en derredor, diciendo: Guardaos, no subáis al monte, ni toquéis sus límites; cualquiera que tocare el monte, de seguro morirá. 13 No lo tocará mano, porque será apedreado o asaeteado; sea animal o sea hombre, no vivirá. Cuando suene largamente la bocina, subirán al monte. 14 Y descendió Moisés del monte al pueblo, y santificó al pueblo; y lavaron sus vestidos. 15 Y dijo al pueblo: Estad preparados para el tercer día; no toquéis mujer.16 Aconteció que al tercer día, cuando vino la mañana, vinieron truenos y relámpagos, y espesa nube sobre el monte, y sonido de bocina muy fuerte; y se estremeció todo el pueblo que estaba en el campamento. 17 Y Moisés sacó del campamento al pueblo para recibir a Dios; y se detuvieron al pie del monte. 18 Todo el monte Sinaí humeaba, porque Jehová había descendido sobre él en fuego; y el humo subía como el humo de un horno, y todo el monte se estremecía en gran manera. 19 El sonido de la bocina iba aumentando en extremo; Moisés hablaba, y Dios le respondía con voz tronante. 20 Y descendió Jehová sobre el monte Sinaí, sobre la cumbre del monte; y llamó Jehová a Moisés a la cumbre del monte, y Moisés subió. 21 Y Jehová dijo a Moisés: Desciende, ordena al pueblo que no traspase los límites para ver a Jehová, porque caerá multitud de ellos. 22 Y también que se santifiquen los sacerdotes que se acercan a Jehová, para que Jehová no haga en ellos estrago. 23 Moisés dijo a Jehová: El pueblo no podrá subir al monte Sinaí, porque tú nos has mandado diciendo: Señala límites al monte, y santifícalo. 24 Y Jehová le dijo: Ve, desciende, y subirás tú, y Aarón contigo; mas los sacerdotes y el pueblo no traspasen el límite para subir a Jehová, no sea que haga en ellos estrago. 25 Entonces Moisés descendió y se lo dijo al pueblo. 1 en el tercer mes, cuando los niños de Israel se hubieron salido adelante de la tierra de Egipto, el mismo día vino ellos en el desierto de Sinaí. (RV)

 

Dios dio la ley a través del Gran Ángel (el Ángel del Gran Consejo de la LXX). De esta manera, a través de un intermediario, Dios le dio la estructura de la Ley a Moisés, y esta piedra espiritual era Cristo (1Cor. 10:4).

 

Éxodo 20:1-3 1 Y habló Dios todas estas palabras, diciendo: 2 Yo soy Jehová tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de casa de servidumbre.

 

[I] 3 No tendrás dioses ajenos delante de mí.

 

[II] 4 No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. 5 No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen, 6 y hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos.

 

[III] 7 No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano; porque no dará por inocente Jehová al que tomare su nombre en vano.

 

[IV] 8 Acuérdate del día de reposo para santificarlo. 9 Seis días trabajarás, y harás toda tu obra; 10 mas el séptimo día es reposo para Jehová tú Dios; no hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas. 11 Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, Jehová bendijo el día de reposo y lo santificó.

 

[V] 12 Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se alarguen en la tierra que Jehová tu Dios te da.

 

[VI] 13 No matarás.

 

[VII] 14 No cometerás adulterio.

 

[VIII] 15 No hurtarás.

 

[IX] 16 No hablarás contra tu prójimo falso testimonio.

 

[X] 17 No codiciarás la casa de tu prójimo, no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su criada, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna de tu prójimo. (RV)

 

La división de la ley en los dos Grandes Mandamientos se da después en Deuteronomio. La estructura es claramente identificable, en que los primeros cuatro mandamientos tratan del amor de Dios, y los últimos seis mandamientos tratan del amor al prójimo. Esto fue entonces instilado en el populacho (ver el artículo El Amor y la Estructura de la Ley [200]). El quinto mandamiento ata las dos secciones juntas como una relación familiar.

 

 

Nuestro deber es primeramente a Dios, y después a nuestro prójimo. Nuestro deber es volvernos un adecuado y apropiado receptáculo para el Dios Viviente. Él es el Dios de los vivos y no de los muertos.

 

Mateo 22:29-46 Entonces respondiendo Jesús, les dijo: Erráis, ignorando las Escrituras y el poder de Dios. 30 Porque en la resurrección ni se casarán ni se darán en casamiento, sino serán como los ángeles de Dios en el cielo. 31 Pero respecto a la resurrección de los muertos, ¿no habéis leído lo que os fue dicho por Dios, cuando dijo: 32 Yo soy el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob? Dios no es Dios de muertos, sino de vivos. 33 Oyendo esto la gente, se admiraba de su doctrina. 34 Entonces los fariseos, oyendo que había hecho callar a los saduceos, se juntaron a una. 35 Y uno de ellos, intérprete de la ley, preguntó por tentarle, diciendo: 36 Maestro, ¿cuál es el gran mandamiento en la ley? 37 Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. 38 Este es el primero y grande mandamiento. 39 Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo 40 De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas. 41 Y estando juntos los fariseos, Jesús les preguntó, 42 diciendo: ¿Qué pensáis del Cristo? ¿De quién es hijo? Le dijeron: De David. 43 El les dijo: ¿Pues cómo David en el Espíritu le llama Señor, diciendo: 44 Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi derecha, Hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies? 45 Pues si David le llama Señor, ¿cómo es su hijo? 46 Y nadie le podía responder palabra; ni osó alguno desde aquel día preguntarle más. (RV)

 

¿Cómo entonces David lo llamó Señor y elohim? (Salmo 45:6-7; Heb. 1:8-9).

 

Porque él era el elohim de Israel que habló con los profetas y los patriarcas. Él era el Ángel de Yahovah y la cabeza de Israel (Zac. 12:8).

 

La primera sección de la ley trata del amor de Dios. Debemos hacerlo con todo el corazón y mente y alma. La segunda sección es amar su prójimo, como a sí mismo. Pero si usted no ama su prójimo a quien ha visto, cómo puede amar a Dios a quien no ha visto.

 

1Juan 4:20-21  Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso. Pues el que no ama a su hermano a quien ha visto, ¿cómo puede amar a Dios a quien no ha visto? 21 Y nosotros tenemos este mandamiento de él: El que ama a Dios, ame también a su hermano. (RV)

 

La estructura del Primer Gran Mandamiento forma la base para el Segundo Gran Mandamiento, y de estos dos mandamientos pende toda la ley y los profetas. Así los diez mandamientos son un subconjunto de estos dos, y el resto de la ley son subconjuntos de los diez. El Primer Gran Mandamiento comprende los primeros cuatro de los diez mandamientos.

 

El Señor trata con la estructura, de la lógica de Él siendo el origen de la creación y salvación. Él da la vida eterna a aquellos a quienes Él quiere, en el orden que Él ha determinado.

 

El primer mandamiento declara la singularidad de Dios y Su supremacía (cf. Éxodo 20:1-3).

 

El segundo mandamiento declara lo profano de la idolatría y del culto a las cosas físicas. Dios desea que las personas le adoren en espíritu y en verdad.

 

[II] 4 No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. 5 No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen, 6 y hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos. (RV)

 

Este mandamiento nos señala hacia el objeto de adoración. Nosotros no debemos hacer alguna semejanza de cualquier cosa para arrodillarnos, o para rendirle culto, o para orar a él. Eso significa cualquier cosa: un crucifijo, o estatua de algo, incluso una representación pretendida de Dios, Él y ciertamente no Cristo ni los santos muertos de quienes sólo Cristo es resucitado.

 

El tercer mandamiento es designado para proteger el poder del nombre de Dios, y toda la actividad emprendida en Su nombre, si de juicio, o de ministerio, o de administración. Toda la acción está por Su poder y fuerza y autoridad.

 

[III] 7 No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano; porque no dará por inocente Jehová al que tomare su nombre en vano. (RV)

 

El cuarto mandamiento es diseñado para asegurar que Su entera estructura esta dentro de Su Ley / orden, y dentro de Su calendario y sistema. El cuarto mandamiento no apunta simplemente hacia el día Sabático, sino que identifica el sistema Sabático, y a toda la ley y orden del sistema.

 

[IV] 8 Acuérdate del día de reposo para santificarlo. 9 Seis días trabajarás, y harás toda tu obra; 10 mas el séptimo día es reposo para Jehová tú Dios; no hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas. 11 Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, Jehová bendijo el día de reposo y lo santificó. (RV)

 

Así el establecimiento de un calendario en cualquier otro sistema o base es una blasfemia, y una violación de la Ley y es un culto de un Dios falso.

 

Dios ha establecido Sábados y Lunas Nuevas y Sábados y Fiestas anuales. No hay otra cosa, ni ninguna estructura permisible que lo que Él ha ordenado. El sistema falso de domingo, y la observancia de la Navidad y de las Pascuas Floridas (Easter), son el sistema del dios Trino y son paganos. Es una violación de todos los cuatro mandamientos del Primer Gran Mandamiento y una violación de toda la ley (vea los artículos Los Orígenes de la Navidad e del Día de Pascua [235], La Doctrina del Pecado Original, Parte 1: El Jardín del Edén [246] y La Doctrina del Pecado Original, Parte 2: Las Generaciones de Adán [248]).

 

Mucho del cristianismo moderno está basado en suposición de que la ley de Dios ha sido eliminada. Las suposiciones detrás mucho de la Cristiandad moderna que la Ley de Dios ha estado terminada, provienen de una ignorancia profunda de la estructura de la ley y los profetas y del mensaje de Cristo y los apóstoles. Hay una distinción en la Ley de Dios entre la Ley que resulta de los Dos Grandes Mandamientos y los Diez Mandamientos que los desarrollan por un lado y las ordenanzas sacrificatorias constituyendo las así llamadas Leyes Ceremoniales, quienes formaron parte del sistema del templo. Mucho de la Cristiandad moderna confunde estos asuntos e incorrectamente agrupa el Calendario y otros aspectos principales de la ley con los sacrificios, en un intento para hacer caso omiso de la ley de Dios y pervertirla con el sistema pagano del sol y los cultos del misterio. Esta distinción está explicada en el artículo La Distinción en la Ley [096] y también es examinada dentro de la estructura de los artículos sobre los Mandamientos individuales mismos.

 

q


 

 

Emprty Trailer